El Palacio de Linares, una de las grandes residencias aristocráticas del Madrid finisecular, comenzó a levantarse en 1877 como casa de los Marqueses de Linares, con trazas vinculadas a Carlos Colubí y al arquitecto francés Adolf Ombrecht, y una decoración interior culminada hacia 1900: un universo ecléctico de inspiración francesa donde conviven repertorios Luis XV–XVI, rococó y otros historicismos. Desde 1992, el edificio es sede de Casa de América, institución pública dedicada al intercambio cultural entre España y el continente americano. En ese marco, el Salón de Embajadores —antiguo salón de baile— se reconoce por su planta oval y su gran balconada hacia la Plaza de Cibeles, un espacio diseñado para la representación y la luz. La intervención de Restauración balcones Palacio de Linares se centró en tres balcones de doble hoja del Salón, que presentaban deformaciones y posible putrefacción en cuarterones inferiores por entrada de humedad, grietas y degradación en molduras, además de suciedad, pérdidas de pintura e imprimación y cuarteado por agentes climatológicos. Para estabilizar el soporte se eliminó la pintura desprendida por medios mecánicos (escalpelos, formones y lijas), se ejecutó enchuletado de grietas de gran tamaño con madera de pino compatible con la original, y se consolidaron faltas menores con resina Axon y aparejo; después, se igualó la superficie mediante lijado manual por granulometrías. El sistema de protección final se resolvió con cuatro manos de imprimación (lijado fino entre capas) y tres manos de pintura satinada al agua para exteriores, ajustando el color al original.